Ayude a “Timón” Martínez en su complicada pelea
Mynor Solano
Actualizado 6:20 p.m.
29 de julio del 2010
Una terapia con caballos se ha convertido en una de las esperanzas del
boxeador costarricense “Timón” Martínez, quien ya cumplió más de un año
de estar en coma.
De pelear en un ring a estar postrado en una cama, sin habla, sin poder
alimentarse normalmente y con una mirada que refleja las ganas de vivir
así es, hoy la vida del boxeador costarricense Alejandro “Timón”
Martínez.
Su familia oriunda de Taras de Cartago una vez por semana somete a
“Timón” a la equino terapia.
Realizar dicha sesión no es fácil por las condiciones físicas que
presenta el joven de 24 años, se requiere de al menos 5 personas para
llevarla acabo, el objetivo que cumple la equino terapia es estimular
los músculos y extremidades de los pacientes con el novenito de los
caballos.
Desde que iniciaron las terapias hace dos meses el estado de Martinez
ha mejorado, se nota más relajado y por ende sus brazos y piernas no
han sufrido más daños
Sigamos ayudando a “Timón” Martinez, uno de nuestros
objetivos es que
el padre del boxeador obtenga la visa americana que le negaron para
poder viajar a Los Ángeles para someter a su hijo a un tratamiento de
células madres.
Usted puede contactar a la familia Alejandro Martínez al teléfono 25 37
29 68 o contactarnos al correo msolano@teletica.com
o mediante el
facebook buscando el nombre de Maynor Solano.
COOPENAE donó silla de ruedas ergonómica a Alejandro "Timón" Martínez
La entrega de una silla de ruedas muy especial hecha a la medida para
el ex boxeador Alejandro "Timón" Martínez. El evento se llevó a cabo en
las oficinas de COPENAE en Cartago.
La actividad contó con la presencia de varios atletas que dicha cooperativa patrocina en distintas actividades deportivas.
Entre ellos se encuentraban Norma Rodríguez y Roy Vargas, de atletismo,
Allan Segura, marchista y Cristian Aguero, atleta de maratón. A ellos
se unieron el jugador Minor Díaz y el joven símbolo de Juegos
Especiales Ariel Ary.
En el evento participó también el Gerente de la Cooperativa en Cartago,
Jairo Ramírez, y el Gerente de Relaciones Públicas, Felipe Alvarado.
"Estamos cumpliendo con una misión como lo es apoyar al asociado",
afirmó Ramírez.
Al exboxeador lo acompañaron su padre y su tía, quien es asociada de
Coopenae y que fue gestora de la ayuda. Estaba también junto a él su
hermanito Bryan, quien no se separó de Timón ni un solo momento.
Video
del patetico caso de Alejandro "Timón" Martínez
Alejandro “Timón”
Martínez lucha la pelea más importante de su carrera
El
boxeador de 24 años soñaba con ser campeón del mundo y así poner muy en
alto el
nombre de Costa
Rica. Pero
su vida dio un giro que lo sacó de combate y ahora Alejandro el “Timón”
Martínez lucha la pelea más importante de su carrera, que es sobrevivir
a una
lesión que lo dejó en coma.
A pesar
de que no habla, ni puede caminar, ni existe certeza de que esté
consciente,
sus familiares han
notado
cambios que los ponen a pensar que los milagros existen.
El
costarricense, Alejandro "Timón" Martínez, sufrió derrame cerebral,
luego de la brutal batalla que sostuvo con Juan Alberto "Topo" Rosas,
el 25 de julio del 2009, en pelea programada a diez asaltos en peso
supermosca,
durante la función presentó Zanfer, que dirige Fernando Beltrán, en
Tepic
Nayarit.
La
empresa ya tenía el estigma de la muerte de Marco Antonio Nazareth, en
su pelea
contra Omar Chávez.
Luego de
cuatro meses en un hospital, el boxeador fue dejado prácticamente a su
suerte.
GEORGINA
GARCÍA SOLÍS, de La Jornada, de México, documento el caso:
Abre los
ojos pero no ve. No escucha ni reacciona. Son cuatro meses postrado en
una cama
del hospital Puerta de Hierro, tras sufrir el golpe que le reventó una
arteria
del cerebro y le generó un coágulo, en la pelea contra El Topo Rosas,
celebrada
el pasado 25 de julio en Tepic, Nayarit, bajo la organización de la
promotora
Zanfer y el gobierno de aquella entidad.
La vida
de Alejandro Timón Martínez ya no corre riesgo y el alivio que causó en
su
familia que librara la muerte tal vez fue lo peor que pudo suceder para
los
organizadores de esa función de boxeo, que en un principio asumieron la
responsabilidad y después se deslindaron al dejarlo botado en uno de
los
nosocomios privados más costosos de esta ciudad y lejos de su natal
Costa Rica.
Su
padre, Gilberth Martínez Montoya, y un hermano dejaron su país, trabajo
y
familia para atender al boxeador de 24 años. Durante este tiempo, ambos
subsistieron con ahorros que se trajeron y dinero enviado desde Costa
Rica,
pero los recursos se agotaron y la cuenta del hospital no deja de sumar
en
espera de que Zanfer, Top Rank y el gobierno de Nayarit la salden para
que El
Timón Martínez tenga su pase de salida, regrese a su país y continúe su
recuperación con terapia física para que no se atrofien sus músculos.
“A mí me
preocupa el actuar de esa gente, pues como veo la situación me parece
que en su
momento ellos (la empresa Zanfer) trasladaron a mi hijo a un buen
hospital por
el trauma que presentaba, porque una semana antes con Antonio Nazareth
se
produjo un desenlace fatal que fue la muerte y creyendo que le pasaría
lo mismo
a mi hijo, entonces ellos podrían decir que hicieron lo humanamente
posible,
pero no midieron que mi hijo lucharía por su vida y gracias a Dios aún
está
luchando por salir adelante, con el inconveniente para ellos que sería
la parte
económica, por lo que optaron por abandonarnos en el hospital sin
recursos”,
refirió el señor Martínez Montoya en rueda de prensa que convocó en el
hospital
Puerta de Hierro.
“Yo lo
veo como si fuera carne de cañón, donde muchachos jóvenes con muchas
ambiciones, así de plano son frustradas sus ilusiones y su futuro, como
fue el
caso de Nazareth con la misma promotora una semana antes (en Puerto
Vallarta) y
que Dios lo tenga en su gloria, ya falleció. A la fecha, a casi cuatro
meses y
medio que Alejandro se lesionó en el ring, acá en el hospital me hacen
ver que
los honorarios médicos y hospitalarios no se han pagado desde hace
tiempo”,
planteó el padre de El Timón Martínez.
El señor
precisó que Zanfer se hizo cargo del costo de admisión y de las dos
primeras
semanas de hospitalización, pero “después no se han realizado más
pagos, el
compromiso con la administración del hospital por parte de ellos era
pagar
semana a semana lo cual nunca hicieron”.
“Ahora
bien, a esta empresa se le hacen llamadas telefónicas y se dejan
mensajes de
texto pero nunca quieren responder, he tratado de hacerles ver dicha
situación
pero nunca quieren responder ni al correo electrónico. Con la única
persona que
me he comunicado es con el señor Arturo Britos de esta misma empresa, y
su
respuesta ha sido que él no puede hacer nada en este asunto, además
dice que al
no haber otra solución, que lo saquen del hospital a sabiendas de la
difícil
situación, ésas fueron sus palabras textuales”.
Reconoció
que rompió el silencio hasta ahora porque Zanfer “me dijo en un
principio que
no diera ninguna información a los medios porque siempre tergiversan
para
vender más, y accedí porque en ese momento le estaban brindando la
ayuda como
correspondía”, además porque hace 15 días tuvo el último contacto con
el
promotor Arturo Brito, a quien le solicitó el pago de su viaje de
regreso a
Costa Rica y el traslado con atención médica de su hijo, “porque soy
gente
pobre y que necesita trabajar para sacar adelante a mi hijo y familia,
así me
iría en paz y me recomendó que mejor divulgara esto a los medios a ver
si así
reaccionaban sus patrones”.
Martínez
llegó al aeropuerto Juan Santamaría, proveniente de México, donde
estaba en
estado de coma inducido. El
tico llegó
de Tapachula, México, en la aeronave costarricense MSP 003, del
Ministerio de
Seguridad Pública.
Vino
acompañado de los paramédicos Erick Arguedas y Ricardo Hernández.
La
misión fue coordinada por el piloto Oldemar Madrigal, viceministro de
Seguridad, y el copiloto Javier Moreira.
Una vez
que el avión aterrizó, el deportista fue trasladado al hospital, donde
será
examinado para definir el centro de salud donde llevará a cabo el
proceso de
rehabilitación.
Eventualmente,
fue atendido en su casa y ahora recibe apoyo de la Clinica Fisioterapia
y
Rehabilitacion en Costa Rica.
Empero, sin mostrar mejorías marcadas, el ex peleador empieza a tener complicaciones físicas y sigue, como desde el principio de la tragedia, luchando por su joven vida...
• Mariel Orozco, esposa de “Timón”
“HA SIDO MUY DIFICIL PARA MÍ”
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Alejandro “Timón” Martínez recibe la atención de su esposa Mariel Orozco, quien vino desde México. |
Llegó el miércoles a nuestro país y pretende regresar a México el 28 de mayo. Mariel Orozco, esposa del pugilista Alejandro Martínez mencionó a DIARIO EXTRA que ha vivido momentos muy duros con el derrame que sufrió su esposo, pero que junto a Diego Alexander, el hijo de ambos, toma fuerzas para salir adelante.
“Ha sido muy difícil para mí pero yo veo a mi hijo y sé que le tenemos que poner ganas para estar con él y para que él me sienta fuerte.
¿Cómo se conocieron?
En Baja California, México, yo trabajaba con un promotor de boxeo y ahí
lo conocí en su primera pelea profesional. Me atrajo todo de él, a mí
se me hace que es el más guapo del mundo. Nuestro hijo es igualito a él.
¿Se mantendrá en el país?
Mi hijo extraña la casa y en agosto entra a la escuela pero tal vez me
pueda quedar más tiempo. Si Alejandro me lo pidiera yo siento que me
quedo con él, donde él quiera.
¿Cómo fue ese reencuentro en Costa Rica?
Mi niño y yo llegamos a verlo, le hablamos y él empezó como a hacer
voces. Como que se quería levantar. Se dio cuenta de que estábamos ahí.
Alejandro “Timón” Martínez es la víctima de los promotores
Apro/Beatriz Pereyra/APRO/México, DF Diagnóstico: estado vegetativo crónico persistente secundario
a un
traumatismo encefálico severo. Los golpes que el peleador costarricense
Alejandro ‘El Timón’ Martínez recibió durante 10 rounds el pasado 25 de
julio a manos del mexicano Alberto ‘El Topo’ Rosas (un rival superior
en el número de peleas (36 por 17) y rounds que ha boxeado (229 por
87), quien aquella noche en el Palenque de la Feria de Tepic, Nayarit,
castigó sin piedad a su oponente) provocó que se desgarrara una arteria
cerebral y se formara un coágulo que, ante la falta de atención médica
oportuna, creció de forma desmesurada.
Unos minutos después de haber escuchado en voz del anunciador oficial
Jimmy Lennon Jr. que perdió por decisión unánime, El Timón Martínez se
encontraba en su vestidor, adonde llegó por su propio pie. Súbitamente
sintió un terrible dolor, como si la cabeza le estallara.
Fue trasladado a un hospital, donde el único médico disponible era un
cirujano plástico. Una tomografía reveló el coágulo del lado izquierdo
y la urgencia de operarlo, pero no había ningún neurocirujano
disponible. A bordo de una ambulancia, Alejandro Martínez viajó durante
casi tres horas rumbo a Guadalajara.
A las 4:10 de la madrugada del domingo 26 de julio, el peleador fue
ingresado en el Centro Médico Puerta de Hierro por León Arturo Brito,
empleado de Zanfer Promociones, la empresa responsable de organizar la
función boxística en copromoción con Top Rank, del estadunidense Bob
Arum, y el Gobierno del Estado de Nayarit (TV Azteca transmitió la
pelea).
“Lo ideal hubiera sido operar rápido”, asevera Luis Herminio Rodríguez,
el médico que intervino quirúrgicamente a Martínez. “Lo debieron haber
operado en Tepic, pero creo que no había ni un neurólogo porque todos
se habían ido a un congreso (el Congreso Mexicano de Cirugía
Neurológica en Cancún), así que tuvo que viajar hasta acá. Llegó en un
estado neurológico muy malo. En la escala de coma de Glasgow (que mide
el nivel de conciencia y en la cual tres es el valor más bajo y 15 el
más alto) estaba en cuatro, es decir, a un punto de la muerte cerebral.
“Alejandro está vivo por la fortaleza física que tiene y por las
medidas que aquí se tomaron. Se desgarró una arteria cerebral cortical
a nivel de la cisura silviana que provocó un hematoma subdural agudo.
Un hematoma es un coágulo, en este caso muy grande, que tenía entre el
cerebro y la membrana que lo envuelve (duramadre)”, explica el
neurocirujano.
La traqueotomía que le fue realizada al pugilista tico permite el paso
del aire a través de una cánula insertada en el cuello. Alejandro orina
por medio de una sonda, y come a través de otra. Su cuerpo está
contracturado. La compresión del coágulo lesionó las vías motoras a
nivel del tallo cerebral, donde sufrió un infarto.
El boxeador tiene puestas unas botas ortopédicas o férulas que
mantienen extendidas sus piernas; no obstante, la derecha está doblada.
Forma un ángulo de 45 grados. Es tal la tirantez de dicha extremidad
que cuando alguien intenta estirarla, ‘El Timón’, incapaz de emitir
cualquier sonido, apenas alcanza a abrir los ojos en señal de dolor.
Para evitar que los pies se engarroten, además de las férulas tiene que
usar unos tenis de bota modelo Converse que ayudan a mantener esta
parte del cuerpo estirada. Sobre el abdomen y el pecho de Alejandro,
sus brazos descansan rígidos. Inflexibles, los dedos de sus manos
esconden siempre las uñas. Por ratos, en la izquierda se le coloca una
férula dinámica, o sea un guante hecho con alambres y ligas que le
extiende los dedos.
La ‘humanidad’ de Zanfer
Junto con Dennis, su padre Gilberth Martínez se encarga de los cuidados
de ‘El Timón’. Prácticamente desde que salieron de su natal Ochomogo de
Cartago, ciudad localizada a una hora de San José, la capital de Costa
Rica, viven en el cuarto 320 del hospital Puerta Hierro. Hasta el
martes 8 la cuenta por la atención médica ascendía a 3 millones 400 mil
pesos, deuda de la que Zanfer Promociones se ha desentendido.
Conocida como “la mejor empresa de boxeo de Latinoamérica”, Zanfer
Promociones dejó abandonado a su suerte a Alejandro Martínez. Fernando
Beltrán, el dueño, ni siquiera se ha comunicado con los familiares para
preguntar por la salud del boxeador. Sus empleados, Arturo y Guillermo
Brito (director operativo) ya no contestan las llamadas telefónicas del
señor Gilberth ni del gerente operativo de admisión del Centro Médico
Puerta de Hierro, Gerardo García, a quien el 27 de julio le entregaron
como depósito inicial 195 mil pesos. El 17 de agosto hicieron otro pago
de 200 mil pesos y el 2 de octubre una cantidad igual, para hacer un
total de 595 mil pesos.
“El hospital está en la disposición de negociar esta cuenta, no estamos
cerrados, pero es importante que venga alguien de Zanfer. Seguimos
dando la atención porque hay un compromiso moral con Alejandro y el
papá, que ha enfrentado la situación con nosotros y no se ha dado la
vuelta. Nosotros, al ver eso, tenemos que ayudarlo. No podemos negarle
el servicio, tenemos que ser humanos ante todo. La parte administrativa
ya la arreglaremos de alguna u otra forma con el señor Arturo Brito,
que firmó como responsable”, señala Gerardo García.
Desesperado por la condición de su hijo y la deuda en el hospital, que
a diario se incrementa entre 5 y 10 mil pesos, en septiembre pasado
Gilberth Martínez se trasladó a Tepic. Fue a buscar a los Brito y a
Fernando Beltrán, aprovechando que estarían ahí para la pelea de Julio
César Chávez Jr. contra Jason Le Houllier.
Martínez sólo pudo hablar con Arturo Brito, a quien le pidió que
saldara la cuenta del hospital y le solicitó ayuda para trasladar a su
hijo a un centro de rehabilitación o al menos los boletos de avión para
llevárselo a su país. Brito le entregó 12 mil pesos al señor Martínez
con la advertencia de que todo lo que han hecho es “por humanidad”.
Le explicó que entendía su situación, pero le recalcó que no podía
ayudarlo. Aunque en julio le pidió que no hablara con los medios de
comunicación “porque tergiversan la información para vender más”, le
sugirió que ahora sí lo divulgue para ver si así reaccionan sus
patrones.
Gilberth Martínez no tiene dudas: ante la condición de salud de su
hijo, la empresa Zanfer apostó a que ‘El Timón’ no tardaría en morir.
La muerte del pugilista Marco Nazareth el 22 de julio pasado como
consecuencia de un derrame cerebral –tres días después de haber peleado
contra Omar Chávez, el hijo menor de Julio César, en otra función
montada por Zanfer– refuerza su teoría.
“Llevaron a mi hijo a un buen hospital (Puerta de Hierro está entre los
tres más caros de Guadalajara), por lo que había pasado días atrás con
Antonio Nazareth y creyendo que lo mismo le pasaría a mi hijo. Si
pasaba un desenlace fatal ellos podrían decir que hicieron lo
humanamente posible, pero no midieron que mi hijo lucharía por su vida,
con el inconveniente para ellos que sería la parte económica, por lo
que optaron por abandonarnos aquí”, acusa Gilberth Martínez.
La sordera de Sulaimán y Beltrán
La semana pasada, el señor Martínez viajó a la Ciudad de México para
entrevistarse con el Cónsul General de Costa Rica en México, Carlos
Pantoja, quien le informó que el Gobierno de su país llevará a cabo los
trámites necesarios para trasladar a Alejandro a Ochomogo.
“El Cónsul me dijo que ya están haciendo todo lo posible para
trasladarlo y que están tratando de unir esfuerzos aquí con el Gobierno
mexicano. Me dice que allá también el Presidente Óscar Arias se
pronunció y le dijo a la ministra (de Seguridad Pública) Janina del
Vecchio que hiciera los trámites necesarios, pero como es algo
diplomático se lleva varios días, estoy en espera de eso. Sería
mediante una ambulancia aérea por medio de la Cruz Roja Internacional,
le van a poner los aparatos médicos a una aeronave para trasladarlo”,
señala el padre del boxeador.
En Costa Rica, Gilberth Martínez se gana la vida haciendo mudanzas y
transportando de un lugar a otro cualquier cosa que pueda cargar en un
camioncito de su propiedad. La situación de la familia no es fácil:
además de Alejandro, de 24 años, tiene otros siete hijos, a seis de los
cuales aún mantiene. La más pequeña está por cumplir seis meses.
Desde hace tres años ‘El Timón’ residía en Mexicali, donde se instaló
para desarrollar su carrera deportiva. Allá quedaron, también en el
abandono, su esposa Mariel y su pequeño hijo. Los 30 mil pesos que
supuestamente cobraría por enfrentarse al ‘Topo’ Rosas ni siquiera se
los pagaron. Su sueño de ser campeón se ha esfumado de golpe.
“No tiene contacto con el medio ambiente. Sus funciones autónomas están
presentes, pero no es capaz de hacer cosas por sí mismo. Las esperanzas
de recuperación son inciertas. Es difícil determinar lo que va a pasar
con Alejandro porque cada persona reacciona de forma distinta, pero
para optimizar su recuperación debe estar en un centro de
rehabilitación neurológica, porque si no, sus posibilidades
disminuyen”, advierte el doctor Rodríguez.
“Yo creía que mi hijo estaba muy bien, que estaba cubierto por seguros
(médicos y de vida), por algo que lo amparara, pero éstas son las horas
en que yo no sé si existe un contrato. Aunque es un boxeador
profesional con una licencia vigente en México, nadie da la cara.
Espero que se resuelva la situación, que esta gente se concientice, que
se ponga la mano en el corazón y sepan que la situación no es como
ellos me dicen, que por humanidad me ayudan.
“Está en juego la vida de muchachos jóvenes que tienen ilusiones en el
boxeo. Si ellos suben al ring para ganar dinero, las promotoras tienen
responsabilidades morales. El Gobierno, las comisiones de boxeo, están
actuando mal porque dejan que pasen estas cosas, que haya peleas sin
seguros de nada. Y aunque no haya nada existe la responsabilidad y la
parte moral. Los promotores cobran por cada cartelera, reciben mucho
dinero y ahora se hacen de la vista gorda”.
A Gilberth Martínez lo martiriza saber que su hijo, al igual que otros
boxeadores, fue utilizado como carne de cañón. Considera que la pelea
contra ‘El Topo’ Rosas fue desigual y que Alejandro fue castigado con
sólidos golpes desde los primeros rounds.
De hecho, durante la transmisión de la pelea se escucha que en su
esquina le dicen: “No estás ni cabeceando, no estás haciendo nada”. En
el descanso entre los rounds nueve y diez, Martínez fue advertido:
“Están a punto de parar la pinche pelea. No estás haciendo lo que te
decimos”.
En el último episodio ‘El Timón’ Martínez a duras penas se sostuvo en
pie. Sin soltar golpes, con mucho esfuerzo mantuvo los brazos arriba.
Con la campanada final se acercó a la esquina del adversario. Tomó un
poco agua. Desanimado, con la tristeza calcada en el rostro, escuchó el
fallo de los jueces y vio el brazo del Topo Rosas en alto.
“El mismo árbitro pudo haber parado esa pelea antes de tiempo. Le echó
la culpa hasta al árbitro (Juan Lazcano, del Consejo Mundial de Boxeo):
¿para qué hace sufrir a una persona si ya sabe que la pelea tiene un
desenlace a favor de otra persona?
“No le voy a echar la culpa al boxeo. Lo que camina mal son las
promotoras, las leyes. Cuando mi hijo empezó a boxear me preocupé y no
estaba muy de acuerdo, pero dije: es mejor que esté en el deporte para
que no piense en drogas ni cochinadas de la calle; el box tiene muchas
cuestiones positivas, el box no es malo. Hay personas malas que hacen
las cosas mal. Son las organizaciones, la falta de leyes”, comenta
Gilberth Martínez.
El padre del Timón también lamenta que el presidente del CMB, José
Sulaimán, no haya intercedido para obligar a Fernando Beltrán a asumir
su responsabilidad. Se limitó a decirle que buscaría un hospital de la
Secretaría de Salud al cual llevar a su hijo. “Él, tanto que habla
sobre humanizar el boxeo. Mi hijo necesita terapias, no otro hospital.
Me duele decirlo, pero no me quiso ayudar, le pedí que le hablara a
esta gente, pero no lo hizo”, señala.
Desde que llegaron a la capital de Jalisco, Gilberth Martínez y su hijo
Dennis duermen en un sofá amarillo que comparten, asean su ropa en el
lavabo del baño del cuarto que Alejandro tiene asignado y la ponen a
secar sobre los muebles de herrería blanca que hay en la terraza, desde
donde se alcanza a ver la nueva y lujosa zona de Andares, una de las
más prósperas de Guadalajara. Sus alimentos los consiguen en una tienda
Oxxo, el único lugar cercano con precios accesibles para comprar, si
acaso, jugos, sándwiches y comida chatarra.
En una vieja libreta de rayas, Gilberth Martínez lleva una relación de
gastos. En un mes tuvo que desembolsar más de 30 mil pesos entre los
tenis, unas cánulas, el viaje que hizo a Tepic, el crédito que compra
para un celular que alguien le prestó, la comida (una o máximo dos
veces al día), el pago a un médico del centro de rehabilitación Mundo
Físico que atendió a Alejandro y las terapias que éste recibe por 400
pesos diarios.
Por su parte, Dennis Martínez ya no quiere ser boxeador. Las ganas se
le espantaron al ver la condición de Alejandro. Tiene 20 años y 65
peleas amateurs. Ya no asiste a clases. Tampoco entrena en un gimnasio.
Se dedica ahora a cuidar a su hermano.
Después de que cada mañana un fisioterapeuta visita al ‘Timón’ durante
una hora para flexionar sus extremidades y darle masaje, las enfermeras
lo sientan en un sillón. Otras veces lo sacan a la terraza a tomar el
sol. Recibe los cuidados de higiene y movimiento necesarios para evitar
lesiones en la piel por las horas que pasa acostado en la misma
posición.
A Alejandro le urgen más y mejores terapias de rehabilitación. Dennis
ha aprendido y durante todo el día repite lo que ve que le hacen a
Alejandro. Dedo por dedo, despacio, luego rápido, le mueve cada parte
del cuerpo. Incansable, no para de gritar: “¡Alejandro, despierta!
¡Mira, voltea a ver aquí! ¡Alejandro, Alejandro!”.
NOTA
PUBLICADA: 1/3/2010 en A.M. Mexico
"¡Alejandro!
¡Mira, Alejandro, voltea a mirarme!’, le grita Dennis Martínez a su
hermano mayor. Alejandro tiene los ojos abiertos pero no responde.
Sobre la almohada menea con suavidad la cabeza de un lado a otro y
mueve los labios como si estuviera pasando saliva. ‘Alejandro, ¿me
escuchas?’, insiste con vehemencia. Hace casi cinco meses que Alejandro
Martínez, boxeador profesional, yace así, sin conciencia, en la cama de
un hospital.
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